¿Qué está pasando en Túnez?

El pasado domingo, 25 de julio, tras una jornada de protestas en la que cientos de personas se echaron a las calles de distintas ciudades de Túnez para pedir la dimisión del Gobierno por la crisis económica y sanitaria que atraviesa el país, el presidente tunecino, Kais Said, anunció en un discurso televisado la destitución de Hisaham al-Mashishi, primer ministro, la suspensión durante 30 días de la actividad del Parlamento y la concentración de prácticamente todos los poderes del Estado en su persona.

Saied asegura que ha tomado estas medidas para «salvar al país» de la grave crisis que sufre debido a las conspiraciones de los grupos islamistas liderados por el partido En-hada, apoyado por los Hermanos Musulmanes, con influencia total en el primer ministro destituido a través del presidente del Parlamento, el líder de En-hada, Rashid Ghannouchi.

Muchas han sido las personas que han celebrado las medidas adoptadas por el presidente. Sin embargo, la mayor parte de la oposición, incluido el partido islamista, mayoritario en el Parlamento, denunciaba un golpe de Estado.

¿Un golpe de estado?

El presidente de Túnez niega las acusaciones de haber perpetrado un golpe de estado. Según explica, ha invocado el artículo 80 de la Constitución tunecina, el cual permite al gobernante adoptar 'medidas excepcionales' en caso de 'peligro inminente de las instituciones del país'. Sin embargo, esta decisión no puede tomarse de cualquier manera: 'El Presidente de la República podrá adoptar las medidas exigidas por este estado de excepción, previa deliberación con el Presidente del Gobierno y el Presidente de la Asamblea de Representantes del Pueblo, y habiendo informado al Presidente del Tribunal Constitucional. Estas medidas serán anunciadas mediante comunicado al pueblo'.

En este caso, el presidente del Parlamento, Rachid Ghannuchi, no ha evaluado las medidas adoptadas y estas, a su vez, no han sido aprobadas por ningún Tribunal Constitucional, ya que en Túnez aun no existe ninguno (el pasado 3 de abril el presidente se negó a firmar la ley que debía dar cabida a la instauración de un Tribunal Constitucional asegurando que no se habían respetado los plazos legales).

Actualmente en la figura del presidente se unen el poder ejecutivo, el legislativo y parte del judicial.

Túnez, un país en crisis

Túnez, cuna de la Primavera Árabe, que comenzó en sus calles en el año 2011, cuando los ciudadanos derrocaron al dictador Zine el Abidine Ben Ali, es la única democracia del mundo árabe, según el índice sobre el Estado de derecho realizado cada año por la unidad de inteligencia de The Economist. Sin embargo, los últimos años no han sido precisamente buenos para el país y son muchos los ciudadanos que han visto sus deseos de una vida más digna frustrados.

Después de la conocida como 'revolución de los jazmines', Túnez se erigió como un ejemplo para el resto de países del mundo árabe. Había sido capaz de superar las diferencias entre los diversos sectores políticos y sociales y alcanzado una Constitución de consenso que recogía los intereses de la mayoría. Sin embargo, en 2015, con los atentados terrotistas contra el Museo del Bardo, con 22 víctimas mortales, el ataque a un centro turístico de la costa de Susa, con 38 muertos, y el atentado suicida que acabó con 12 soldados fallecidos, ocasionaron la destrucción del sector turístico tunecino, esencial para la economía del país.

Así, desde ese momento, Túnez ha necesitado de la ayuda internacional para lograr su recuperación económica.

Con todo, sus ciudadanos sufren las consecuencias de una profunda crisis que, sumada a la situación epidemiológica, han provocado un gran malestar entre la población.

¿Por qué ahora?

La pandemia de coronavirus ha agravado la situación del país árabe y ha llevado a la quieba a sus servicios públicos. De hecho, el pasado jueves se registró un nuevo récord diario de fallecimientos causados por el Covid-19, con 317 nuevas muertes. Así, la tasa de mortalidad es la más alta de todo el continente, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El pasado miércoles, 21 de julio, Hisaham al-Mashishi, primer ministro tunecino, cesó al ministro de Sanidad, Fawzi Mahdi, del partido del presidente y en el cargo desde el pasado mes de agosto, que fue presionado para poner en marcha una campaña de vacunación sin la preparación ni los medios necesarios. Esto derivó en una gran manifestación el pasado domingo ante la sede del Parlamento, la sede de los islamistas de En-hada en cuatro provincias. Así, el hartazgo por la situación del país se canalizó contra el Gobierno y la gente pidió a gritos la destitución del primer ministro.

Las manifestaciones se extendieron a las provincias de Tozeur, Kairouan, Sidi Bouzid, Sfax Nabeul, Gafsa, Sousse, Mahdia y el Kef coreando consignas contra el presidente del Parlamento y líder de En-hada y de los Hermanos Musulmanes en Túnez, Rashid Ghannouchi.

Quién es Kais Saied

Kais Saied, candidato independiente, profesor de Derecho Constitucional en la facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales de Túnez, fue elegido en 2019 como presidente de Túnez con el 72,71 % de los votos en segunda vuelta.

Ese mismo año se celebraron elecciones legislativas sin un ganador claro, con mucha división entre los partidos y muchas dificultades para la formación de gobierno.

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Fuente: ABC