Mezquindades políticas en el universo de ATEN

La decisión del ministerio de Gobierno y Educación y del Consejo Provincial de Educación (CPE) de descotarles los días a los docentes que no cumplen con su obligación de presentarse a trabajar, va más allá de una simple reprimenda. De hecho, apunta a garantizar los derechos de alumnos y estudiantes, que evidentemente necesitan la mayor cantidad de clases posibles tras la virtualidad que impuso la pandemia.
Los organismos del Estado provincial neuquino adoptaron esta medida frente a dos reclamos sectoriales a los que consideró injustificados. Y que al menos en uno de esos casos podría explicarse -no justificarse- en las mezquindades de la conocida rivalidad que anida hacia el interior del gremio docente (ATEN).
La primera advertencia de descuentos fue a un grupo minúsculo de trabajadores que dictan clases en Añelo y en San Patricio de Chañar y que reclamaban un transporte privado, pese a que tienen garantizados los pasajes gratuitos para ir y venir tanto desde Neuquén como desde Centenario. Esa protesta contó con el respaldo expreso de ATEN Capital, cuya conducción (que encabezan a las ex diputadas provinciales de izquierda, Angélica Lagunas y Patricia Jure) está distanciada de la conducción provincial (que dirige Marcelo Guagliardo).
La segunda advertencia fue por el paro del jueves al que la seccional capital convocó pese a la negativa de ATEN provincial. Lo hizo para reclamar la anulación de sumarios y para exigir mejoras salariales. Al respecto la provincia recordó que ya existe una recomposición salarial automática que cosiste en actualizaciones trimestrales en base al Indice de Precios al Consumidor (IPC). Este sistema garantiza que los salarios no pierdan frente a la inflación.
El hecho es que en ambas protestas esos grupos sindicales patalearon por cuestiones que ya estaban resueltas. En función de eso, vulneraron el derecho a educarse y bastardearon la credibilidad que requiere cualquier construcción de consenso. De hecho, desde ATEN provincia explicaron que los intereses que movilizan a la dirigencia capitalina no tienen que ver con los derechos de los docentes, sino con las elecciones en el gremio nacional CTERA; es decir que tienen que ver con los intereses mezquinos de la política sindical.

Fuente: Diariamente Neuquen