La Justicia tiene la posibilidad de frenar la violencia de ATE

La investigación judicial que recae sobre el pistolero de ATE Neuquén, Pedro Darío Jofré, quien purga prisión preventiva acusado de homicidio en grado de tentativa, puede extenderse hacia las metodologías de la organización sindical o agotarse en el sujeto este.
El hampón, se sabe, viajó especialmente desde Neuquén a San Martín de los Andes para participar del brutal ataque a piedrazos contra la sede municipal de esa ciudad, por lo que habría que establecer si fue por las suyas o si, como suele decirse, lo llevaron. Fue en medio de esa barbarie cuando extrajo un revólver y abrió fuego contra dos reporteros gráficos y una mujer, a la que le acertó uno de los disparos. “Existió una clara intención de matar a los trabajadores de prensa, a quienes les disparó a corta distancia”, concluyó en su acusación el fiscal Agustín García.
Se arriesga que el hampón es (o sería) guardaespaldas del conductor de la organización sindical, Carlos Quintriqueo; circunstancia que quizá debería establecerse, para después indagar si su supuesto jefe estaba en conocimiento de que este portaba armas, si sabía que viajaría hacia la aldea de montaña y si su trabajo de custodio era ocasional o permanente.
Por lo pronto, la historia reciente impide interpretar a este episodio de violencia como un hecho aislado. Los antecedes sobran y van más allá de las golpizas a los adversarios internos. En diciembre de 2016 un grupo de militantes de la conducción Verde y Blanca atacó a piedrazos una combi en la que viajaba -por Villa Traful- el entonces presidente, Mauricio Macri.
Luego, en noviembre de 2017, un grupo golpeó al entonces ministro de Salud y Desarrollo Social neuquino, Ricardo Corradi Diez. Y apenas un mes más tarde, otro grupo (mucho más grande) intentó tomar la Casa de Gobierno a fuerza de piedrazos y quema de contenedores. Aquel ataque puso en peligro a trabajadores y trabajadoras, una de las cuales requirió asistencia médica.
Los despropósitos continuaron y, en abril de 2021, una patota del mismo gremio robó elementos de la planta transmisora y dejó fuera del aire a tres radios del grupo Prima Multimedios, al que pertenece Diariamente Neuquén. También hubo violencia.
Pese a que la violencia fue el eje medular de estas y otras acciones de la patota sindical, las metodologías no fueron puestas bajo la lupa y así se llegó a estos intentos de homicidio, cuyas penosas escenas recorrieron los medios de prensa del país todo. No hubo muertos de milagro. Y ahora la posibilidad de establecer responsabilidades está, una vez más, en manos de la Justicia neuquina. De ella dependerá si esto sigue o se detiene.

Fuente: Diariamente Neuquen