Investigadores españoles logran revertir la progeria en un modelo de ratón

La Progeria es una enfermedad genética extremadamente rara que afecta a menos de 400 niños en todo el mundo que está provocada por una mutación en el gen LMNA y se caracteriza por envejecimiento acelerado y muerte en la segunda década de vida, principalmente debido a complicaciones cardiovasculares derivadas de la arteriosclerosis. A día de hoy no hay cura.

Pero gracias a una investigación del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) es posible que se esté un paso más cerca de alcanzar un tratamiento para los principales síntomas de esta enfermedad, que son los cardiovasculares.

En un trabajo que se publica hoy en «Circulation», los investigadores del CNIC han fabricado el primer modelo animal de Progeria y han visto que es posible su reversión de un modo controlado. La clave, explica el coordinador del estudio Vicente Andrés, es suprimir de un modo controlado la expresión de progerina, la proteína anómala causante de la enfermedad. «Con este nuevo modelo han podido demostrar que nunca es demasiado tarde para tratar la enfermedad», señala.

Andrés explica a ABC Salud que «pensamos que nuestros hallazgos son muy relevantes, pues los niños afectados de este síndrome que son siempre diagnosticados cuando ya tienen síntomas, esto es, cuando la progerina ya ha ejercido efectos nocivos», lo que hace que haya «pacientes que inician tratamiento cuando ya tienen síntomas graves».

Los resultados demuestran que el ratón HGPSrev desarrolla los síntomas principales de la enfermedad humana incluyendo problemas de crecimiento, lipodistrofia, alteraciones cardiovasculares y muerte precoz. Además, constatan que la eliminación de progerina y restauración de lamina A aumenta la esperanza de vida en un 84,5% cuando se realiza en animales que presentan síntomas muy leves, pero también la acrecienta en un 6,7% en ratones con síntomas muy avanzados.

Estos datos, asegura, explican por primera vez que iniciar el tratamiento cuando los síntomas son leves tiene un gran efecto terapéutico, pero que nunca es demasiado tarde para lograr beneficio.

«Hemos conseguido prevenir las alteraciones vasculares y normalizar la supervivencia de ratones progéricos en los que se eliminó la expresión de progeria y se restauró la expresión de lamina A únicamente en células de músculo liso vascular y cardiomiocitos, a pesar de que el resto de tipos celulares seguía enfermo», subraya Andrés.

Aunque la progerina se expresa en prácticamente todos los tejidos del organismo, el investigador detalla que la enfermedad afecta principalmente al sistema cardiovascular y «no sabemos si es suficiente desarrollar terapias dirigidas a arterias y corazón para lograr un beneficio terapéutico».

Sin embargo, y con la cautela obligada al trasladar hallazgos de modelos animales a pacientes, Andrés señala que en estos modelos preclínicos «hemos podido comprobar en que intervenir cuando los síntomas ya están presentes permite aumentar la longevidad, de un modo muy significativo si se suprime progerina en animales con síntomas leves, aunque nunca es tarde para iniciar el tratamiento, porque vimos también beneficio en ratones que ya tenías síntomas muy graves. Además, demostramos que es suficiente inactivar la progerina solo en células del sistema cardiovascular para prácticamente normalizar la supervivencia en ratones progéricos, a pesar de su expresión en el resto de células del cuerpo».

No obstante, a pesar de que hay terapias paliativas que han mostrado eficacia en modelos animales, algunas de las cuales están en ensayos clínicos, el beneficio terapéutico conseguido es muy limitado. «La eliminación de la mutación causante de la enfermedad debería ser, teóricamente, la cura real . Sin embargo, hasta que esto sea posible, y teniendo en cuenta que la progeria se diagnostica cuando ya son evidentes sus primeros síntomas, quisimos investigar si es posible revertir los síntomas cuando ya están presentes, y cuánto puede retrasarse el inicio del tratamiento para conseguir beneficio terapéutico», apuntan Amanda Sánchez y Carla Espinós, co-primeras autoras del trabajo

Desde hace unos años se está ensayando el fármaco lonafarnib, un inhibidor de la farnesilación de progerina, cuyo uso ha sido recientemente aprobado por las autoridades sanitarias de EE.UU. (FDA).

Comenta el Dr. Andrés que los ensayos clínicos estiman que el tratamiento con lonafarnib prolonga aproximadamente 2,5 años la vida de los pacientes, cuya supervivencia en ausencia de tratamientos es de unos 14 años. «Es un primer paso fruto de años de intensa investigación, pero es necesario seguir investigando para desarrollar nuevas terapias más efectivas y eventualmente poder curar esta enfermedad».

Aunque las causas primarias de la enfermedad cardiovascular en la población general y en pacientes con progeria son muy diferentes, «cada vez está más claro que los mecanismos patológicos que se activan en ambos escenarios son muy similares, por lo que si es posible pensar en el uso de tratamientos ‘convencionales’ para estos pacientes. Pero, obviamente todo debe pasar primero por ensayos en modelos preclínicos que apunten a un posible beneficio clínico».

Los investigadores concluyen que estos resultados «pueden ser de gran valor para el desarrollo de futuras estrategias terapéuticas en el ámbito clínico, ya que sugieren que terapias dirigidas exclusivamente al sistema cardiovascular podrían provocar un beneficio muy significativo en la calidad y esperanza de vida de los pacientes».

Ver los comentarios
Fuente: ABC