Día de la Enfermera: los motivos por los cuales se conmemora el 12 de mayo

Este viernes, 12 de mayo, se conmemora un año más el Día de la Enfermera. Esta fecha se celebra a nivel mundial y tiene como objetivo honrar a quienes llevan adelante con pasión dicha labor en cada rincón del planeta, como lo hizo Florence Nightingale en Europa hace más de 100 años.

El Día de la Enfermera a nivel internacional se festeja de manera anual cada 12 de mayo y la conmemoración es promovida año a año por el Consejo Internacional de Enfermeras (ICN por sus siglas en inglés) para recordar a Nightingale; fue instaurada en 1965. Años antes, en 1953, Dorothy Sutherland, funcionaria del departamento estadounidense de salud, educación y bienestar, había propuesto declarar una jornada especial para dichos trabajadores del área de la salud, pero el entonces presidente Dwight Eisenhower no lo aprobó como tal.

Si bien este día es celebrado a nivel mundial, en Argentina cada 21 de noviembre se conmemora el Día del Enfermero, con motivo de la fundación de la Federación de Asociaciones de Profesionales Católicas de Enfermería en 1935, cuya patrona es la Virgen de los Remedios, ya que su festividad coincide en el mismo día. Por esto, el Ministerio de la Salud de la Nación instituyó por decreto dicha jornada como tal. Debido a esto, muchos prefieren llamarlo el Día de la Enfermera y Enfermero Argentinos.

En Argentina, también se conmemora el 21 de noviembre.

Quién fue Florence Nightingale, una personalidad clave para la enfermería mundial

Florence Nightingale es considerada una persona clave en la historia de la enfermería y con su aporte ha ayudado a que todos los 12 de mayo se conmemore el Día de la Enfermera y se destaque en un día en particular a quienes trabajan en el ámbito sanitario. La nacida en Italia es considerada hasta el día de hoy como la madre de la enfermería moderna, pues, desarrolló una teoría acerca de su rubro.

Florence Nightingale, la madre de la enfermería moderna.

Nightingale promovió durante su vida el cuidado del ambiente para facilitar una pronta recuperación de los enfermos. Gracias al trabajo desempeñado con los pacientes, incluso durante la Guerra de Crimea entre 1853 y 1856, pudo percatarse de las variables que eran causales de que se enfermaban o murieran los soldados, así que instauró lavaderos y cocinas separados del área donde residían los combatientes heridos.