Bruselas esperará al resultado del debate interno en Londres antes de tirar la toalla sobre el Brexit

El representante europeo, Michel Barnier, no se levantará de la mesa de negociaciones ni para romper el diálogo, como parecía indicar el mensaje del vicepresidente de la Comisión Europea, Maros Sefcovic, ni para ser sustituido por otra persona, como tal vez había deseado el primer ministro Boris Johnson. La única estrategia en este momento, según fuentes bien informadas, vuelve a ser la misma que sirvió para las negociaciones del acuerdo de divorcio y que consiste en dejar que los responsables británicos se desgasten en sus discusiones internas, sabiendo que de todos modos nadie en Europa ratificará un tratado que no dejase resuelto el tema irlandés.

En ese sentido, la sensación general en Bruselas está lejos de cualquier nerviosismo. El ministro de Economía alemán Olaf Scholz dijo este sábado al término de la reunión del Eurogrupo que una ruptura sin reglas para la relación futura a partir del 1 de enero, «sería muy perjudicial para la economía británica, mientras que a nosotros nos afectaría muy poco, teniendo en cuenta que ya hemos adelantado mucho en los preparativos».

A la UE le habría salido el día redondo si ayer, en la cumbre virtual que tuvo lugar entre Bruselas y Pekín, hubieran podido lograr un avance más significativo en el proyecto de elaborar un tratado de inversiones con China. Londres confía en obtener ciertas ventajas de su independencia en materia de relaciones comerciales, pero por ahora solo ha logrado un pacto significativo con Japón, que -por cierto- es como si fuera una fotocopia del que Tokio tiene con la UE. En contraste, en los últimos meses, la UE ha llegado a acordar algunas rebajas arancelarias con Estados Unidos, mientras que las negociaciones de Londres para un acuerdo comercial con Washington están bloqueadas por las mismas diferencias regulatorias que vienen de la UE, es decir, las incompatibilidades medioambientales y sanitarias respecto a los vegetales transgénicos, las carnes con antibióticos o con clorina. Por ahora, Londres no ha podido demostrar que negociar desde una posición más pequeña pero independiente es mejor que hacerlo con todo el peso que representa la UE, mientras que los europeos prosiguen su política de expansión de sus relaciones comerciales.

Por esa razón, los europeos consideran que su única posición razonable es la de no moverse de la mesa, esperando que las disputas políticas internas, mezcladas con las repercusiones que este debate está teniendo en Estados Unidos debido a la influencia del lobby irlandés, acabarán por devolver las aguas a su cauce. Un observador había interpretado incluso que lo que la amenaza de Sefcovic significa no es que Barnier va a romper las negociaciones ssino que en realidad ya no hay tiempo para perderlo en este debate.

Ver los comentarios
Fuente: ABC